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"¿Quién eres tú?" [Priv. Zarpa de Viento]

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"¿Quién eres tú?" [Priv. Zarpa de Viento]

Mensaje por Orión el Lun Oct 10, 2016 5:45 pm

Un par de colmillos enormes y blanquecinos brillan desde la oscuridad del agujero dentro del árbol, reflejados por un tenue rayo de luz solar el cual ingresó perezosamente y sin pedir permiso, señalando el inicio de otro espantosamente día escarchado en los territorios del bosque; aunque por lo visto y afortunadamente, no desprovisto de esperanza para aquellos gatos como aquel, cuyo pelaje resultaba inútil para resguardar el calor corporal al ser tan corto. Soltando un leve suspiro, el dueño de un par de ojos aguamarina en conjunto con la dentadura blanquecina termina su bostezo, resolviendo desde el interior de su cabeza que no valía la pena seguir alargando el inicio de la jornada.

Estirando un músculo tras otro, el félido azabache reacomoda cada hueso de su cuerpo durante un largo y perezoso ritual matutino, moviendo una pata en turno hasta que consideró poder moverse sin ceder bajo sus patas a pesar que, ante la situación estacional actual, lentamente comenzaba a perder masa corporal tras la dificultad a la hora de localizar presas. Sí, el río del cual había aprendido a depender en los últimos amaneceres resultó más provechosos de lo que inicialmente imaginó, pero con cierto horror escondido (y empujado al fondo de su cabeza), notaba cómo en la distancia la superficie cristalina resultaba cubierta por una gruesa capa de hielo. Soltando un suspiro, Orión finalmente se pone en marcha.

Alzando la cabeza en dirección norte, observa el grisáceo cielo cubierto por infinitos cúmulos, ya aquel rayo de luz habiendo desaparecido tras ellos denotando su presencia únicamente en ciertos sectores de mayor claridad. No puede evitar dibujar una sonrisa melancólica cuando recuerdos recientes atravesaron fugazmente su cerebro, borrándose tras un par de latidos de corazón, desviando su atención a su pelaje en lo que iniciaba su aseo. Podría sentir hambre, mínimamente, pero no se dejaría llevar por el abandono. Ya suficientes preocupaciones tenía como para que siquiera pudiese aparentar entereza.

Oh, mi pequeña avecilla, ya estarías maullando recriminándome por algún pelo desviado y cómo una de tus hierbas mejorarían su brillo. Tonta.—musita para sí mismo en lo que buscaba aplanar un sector en su torso con cierta dificultad, casi pecando de reír en soledad con sus bromas de mal gusto. Pero realmente y a dichas alturas, poco le importaba lo que ocurriera o quién le escuchaba. Si hasta entonces había logrado mantenerse fuera del campo audiovisual de los gatos del Clan del Río, incluso vociferando, menos que menos notarían su presencia por unos elocuentes balbuceos.

"Aunque realmente espero sigan pasando de mí...hasta que logre comprender lo que realmente hago aquí al menos."


...

Con la mente aún algo perdida, deja que sus instintos naturales actúen por sí mismos, confiando en que podrían solitos despojar al río de uno de sus habitantes escamosos. Recordando las lecciones que le fueron ofrecidas, mantiene los músculos tensos, preparados.

Un fugaz movimiento bajo la superficie fue suficiente para exhibir ante ojos ciegos la velocidad de la cual era capaz, limpiamente lanzando por los aires lo que parecía una pequeña carpa, lo suficiente para aclarar que no debía tratarse de más que una cría, la cual aterriza vigorosamente en el suelo a pocos ratones del pelicorto negro, moviéndose y agitándose en su desesperación por regresar a su lugar de origen. Sin desear alargar el sufrimiento del animal así como el de saciar su propio apetito, Orión propina una mordida en la espinilla del pez, el cual inmediatamente cesa todo movimiento. En tiempos anteriores, habría seguido el ejemplo de su compañera y agradecido a ciertos entes por el alimento, mas los últimos acontecimientos de su vida le habían regresado a una posición más salvaje y neutral al respecto.

Y así es como tras un suspiro, el Oriental se dispone a disfrutar de un pequeño pero reconfortante desayuno, buscando por todos los medios concentrarse en aquello que poseía de frente y no en su propia cabeza, olvidando que aún se encontraba peligrosamente ubicado a la vista en territorio peligroso, a orillas de un río con a duras penas algunos juncos altos ocultándolo.

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Re: "¿Quién eres tú?" [Priv. Zarpa de Viento]

Mensaje por Zarpa de Viento el Miér Oct 12, 2016 6:52 pm

Zarpa de Viento suspiró pesadamente. Sus ojos celestes apuntaron hacia la salida de la guarida, examinando las condiciones de su Clan; aunque era aún bastante temprano, la actividad en el campamento parecía haber empezado hace un buen rato... ella decidió que no se quedaría atrás.

Velozmente saca su desayuno de la pila de carne fresca, y con la misma rapidez lo engulle sin rastro de pudor. Estaba hambrienta y al mismo tiempo ansiosa, deseaba salir cuanto antes a explorar. -Tal y parece que hoy tendré que entretenerme solita- pensó, viendo que no habían muchos aprendices disponibles. Así mismo, tenía un día libre de entrenamiento, por hoy no compartiría con Cola de Arcilla. Se escabulló rápidamente evitando ser cuestionada, y con pasos raudos y veloces, la moteada fémina fue alejándose cada vez más del campamento, guiada únicamente por sus instintos y la básica información que retenía sobre el territorio de su Clan.

Se detiene en cierto punto, y sus cuartos traseros se tensan. La felina se impulsó hacia arriba, una roca de tamaño no muy considerable fue reclamado como 'suyo'. Decidió que reposaría un rato sobre el mismo, aprovecharía los rayos solares matutinos que, aunque ténues, le brindaban un confort único y agradable para después disponerse a cazar. Sus oídos se llenaban con las relajantes corrientes del río próximo a ella, la minina no podía sentirse más a gusto. Su barbilla se apoyó en las patas delanteras, y cuando empezaba a juntar los párpados... Un aroma desconocido llamó su atención.

Reaccionó con cierta torpeza, no percatándose de su improvista visita sino hasta unos cortos segundos después.
-¡OH!- pensó, evitando que una exclamación sorprendida escapara de su boca. Rápidamente bajó de su trono y se agazapó tras el mismo, ocultándose. -¿Será de otro Clan? ¿O quizá un solitario? ¡O un proscrito!- la inexperta moteada aún tenía dificultades para diferenciar un olor de otro. Avanzó lentamente hacia este, sus zarpas se posaban cuidadosamente por sobre el terreno frío intentando hacer el menor ruido posible. Era su primer encuentro con un desconocido, motivo por el cuál una palpante emoción comenzaba a impregnarse a la fémina. Emoción que rápidamente dio paso a la molestia...
Cuando vio entre las zarpas azabaches del extraño un pez que indiscutiblemente sería del río. De su Clan. Uhhmmmm.

Frunció el ceño y se incorporó rápidamente, ¡eso no estaba bien! Sacar comida de territorios ajenos no era nada cortés, no señor. Sin tomar en cuenta el riesgo que corría aproximándose tan confianzudamente a un felino que ni siquiera conocía, Zarpa de Viento quedó a unas colas de zorro del negruzco gato. Ladeó la cabeza al mismo tiempo que la levantaba, como si quisiera ver más detalladamente al intruso.

-Ey- maulló, a sus espaldas. -¡Ey! Señor.

Mentiría si dijera que no se sintió intimidada al verlo voltear. Comenzaba a cuestionar su decisión de ir a encararlo, pero no era momento de echarse para atrás. Recompuso su postura, tratando de evitar denotar un ligero nerviosismo a través de la misma. Carraspeó.

-¿Quién eres? ¿Qué haces por aquí? Quiero decir... ya sé que estás comiendo pero... osea... No creo que estés autorizado a andar por aquí- se sentó, su larga cola se posó delante de sus patas delanteras, en una posición más cómoda e irradiando más tranquilidad y confianza. -Ni tampoco a haber sacado ese pez-

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Re: "¿Quién eres tú?" [Priv. Zarpa de Viento]

Mensaje por Orión el Lun Oct 17, 2016 10:09 am

Off-Topic:
OMFG, me morí al leer eso. Exigo mi derecho sobre el terreno de apapachos hacia Windy. ¡AÑF!

lepegan

— Pero ya te dije, ¡no me gustan las musarañas! Son...demasido peludas, y esas colas largas y desprovistas de pelo me causan escalofríos. ¡UGH! Aléjalas de mí!

— Pfft. Vaya vaya, tan valiente curandera. Puede remendar heridas, ver sangre y meter las patas en entrañas, pero si le ofrecen un simple y tierno roedor sale corriendo como una cachorrita cobarde. Dime, querida —responde el macho, rodeando a la fémina con la cola, divertido ante la expresión mofada con mejillas infladas de la contraria— ¿Qué harías si tuvieras que sobrevivir a base de estas indefensas criaturitas?

— Viviría a base de plantas.

— ¿Así de sencillo? ¿No crees que terminarás famélica tras una luna, o con tu estómago reclamando ?

— Sí, así de simple. Ahora, ¿no tienes que marcharte ya? Tengo trabajo que hacer, a comparación de alguien. ¿Lo recuerdas? ¿Mi Clan, heridos, hierbas medicinales?

Soltando una carcajada, el macho clava las ancas al suelo, infla el pecho y se dedica a escrudiñar a Vuelo de Arrendajo tras párpados entrecerrados.

— Claro que lo recuerdo. Como también de algo entre las líneas de “¡No tienes idea de lo contenta que estoy!” —se burla Orión, imitando chillonamente las expresiones y voz de su pareja— “Es la estación de Hoja Caída más hermosa de todas. ¡Ninguno de los gatos ha requerido más que miel para calmar unas gargantas irritadas!” ¿Eh?

Notando inmediatamente que había sido vencida en su propio juego y, como cual cachorra, chilla, saltando sobre el gato, entablando una batalla amistosa entre ambos...





[...]

“¿Huh...?”


Un sonido tras de sí interrumpe la secuencia dentro de su cabeza desapareciendo así la estúpida sonrisa dibujada en el hocico del oriental. “¡Tonto eres, dejarte llevar mientras estás tan abierto a emboscadas!” maúlla para sus adentros, odiándose por un momento. Sus músculos se tensan, incluyendo la mandíbula, dejando caer un trozo de pescado que estaba a mitad de ser masticado. Moviendo la nariz de un lado a otro, intenta captar el aroma de lo que sea estuviera observándolo. Es entonces que inmediatamente se relaja, dejando expresar nada más que alivio y diversión en su rostro. Sí, ese olor característico, esas pisadas aún algo torpes de un crío que intentaba acecharlo lo conocía a la perfección. Pero para dejarle algo de gloria en su hazaña, termina el bocado que se disponía a devorar, aún si significaba llenarse la boca de tierra en el proceso.

Una corriente de ternura lo invade cuando las palabras de una pequeña femme le llega a las orejas, claramente nerviosa e intimidada por su presencia, pero aún así lo suficientemente valiente para encararlo.

Con lentitud, Orión gira la cabeza al tiempo que mueve la cola una única vez en vaivén horizontal hasta dar con la gata blancuzca que tenía de frente. Sí, definitivamente una cría de no más de seis lunas de edad, observándolo con unos enormes y expresivos ojos celestiados.

¿Sí...? ¿Se te ofrece algo, bola de pelos? —es lo primero con lo que responde, claramente dando a notar que no se movería un ápice de donde se encontraba, al igual que tampoco se inmutaría con lo que sea que haga su interlocutora.

La escucha atentamente, y no niega que se asombró ligeramente por la valentía reflejada. Claramente no sabía cómo tratar con un intruso, pero le dió puntos al no ceder ante su presencia, hasta inclusive enfocándose por mantenerse tranquila.

¿Yo? Soy un simple caminante que ha dado con un río lleno de peces, y como no había nadie para reclamar semejante cantidad, —asegura, frunciendo ligeramente el entrecejo— decidí servirme. ¿O acaso me dirás, pequeña, que un animalito menos afectará a todo un grupo de gatos? —suspirando, niega con la cabeza y vuelve a dibujar una cálida sonrisa en su hocico al tiempo en que abandona su presa para incorporarse, acercándose un ratón de distancia en dirección a la felina— Estoy seguro que muy pocos gatos dominan el arte de cazar en el agua. La gran mayoría esconde la cola entre las patas y sale corriendo ante la simple mención de tan delicioso líquido. ¡Oh! Pero ya estoy divagando. Mil disculpas, petite femme. —entre burlón y entretenido, inclina ligeramente la cabeza en señal de exagerado respeto— Puedes llamarme Orión. ¿Qué hago? Evito quedar famélico. —maúlla, señalando con su propia cola las costillas que levemente se notaban en sus costados. Con algo de seriedad, continúa— No necesito el permiso de nadie para andar por aquí, mademoiselle. Al igual que causo daño alguno si tan solo estoy de paso. —esto último es una mentira, ya que no planeaba irse del territorio que sabía perfectamente estaba invadiendo. Mas no era algo que la gata blanquecina necesitara saber.

Volviendo a acercarse un poco más, la olfatea ligeramente en la distancia, con los ojos cerrados.

Pero, ¿qué hay de usted? ¿Cómo se llama? ¿Qué está haciendo sola por estos lados y a estas alturas de la mañana? Se ve muy joven como para siquiera deber apartarse del lecho de su madre, si me permite el atrevimiento.

Alza las orejas, negando con la cabeza y riendo levemente.

¡Pero mira mis modales! Estoy seguro que podemos llegar a un acuerdo. ¿Puedo ofrecerte un aperitivo? Te soy honesto, no estoy buscando problemas. Y si crees que este pez sí es una pérdida, puedo conseguir otro para que lo disfrutes.

¿Por qué repentinamente se sentía tan...retraído y nervioso? ¿De dónde provenía la femme para que generara tales sensaciones en su mente y cuerpo? En lo que se voltea y camina a orillas del río, no puede evitar mantenerse a la defensiva, observándola con suma curiosidad y escepticismo .

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