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Ráfaga del sur| ID

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Ráfaga del sur| ID

Mensaje por Ráfaga del sur el Vie Sep 16, 2016 12:34 pm



Ráfaga del Sur
Ràfaga del Sur
27 Lunas
Oriental Shorthair
Apodo; Sur
Clan de la Sombra
Masculino
Curandero
Bisexual
Soltero
---
- Es incapaz de soportar el frío gracias a su pelaje corto que no sirve para aclimatarse a temporales de bajos grados, por lo que el es el primero en enfermarse.
- Inteligente, posee un coeficiente intelectual bastante alto.
- Pese a ser despreciado por sus orígenes dentro del Clan, aún sigue pensando que es un ciclo de ambientación para otros el adaptarse de que es un curandero que no nació allí.
- Sabe trabajar con toda clase de venenos, y no temería en usarlos, una propiedad innata de él. Esto es algo que nadie sabe, pero no significa un peligro para el resto del Clan.
- Es rencoroso, y no temerá en decirte dos veces que te odia y no quiere saber nada más en tu vida, no obstante, sabe usar la cabeza y usar palabras más efectivas y actos para demostrar lo mucho que te detesta.
- No tiende a tener pulgas, es casi pelado.
- Tiende a acurrucarse en otros gatos, puede tomarse como un signo de confianza, pero especialmente en la estación de la hoja caída, gracias al frío, necesita estar rodeado de un pelaje que lo reconforte.
- Las muestras de cariño no van a provenir de él, ni pensara dos veces a la hora de sacarte lo que no das.
Descripción Psicologica Despótico, omnipotente y serio es como se lo describe, a primeros rasgos, la elocuencia y determinación de su semblante dicen más que mil palabras. Podría producir algo de miedo al cruzarse con los aires de superioridad de este félido.
Indómito y valiente, tiene la actitud perfecta para ser la cabecera de actividades simples y demás tópicos, siempre en lo que pueda dar una orden, lo aprovechará y comandará para dar a destacar una muestra más de poder dentro del Clan.
Adora enrolarse en situaciones que desentonan con su rango de curandero, no obstante, es consciente de sus actos.
Justo y realista, no existe una ilógica para los actos y consecuentes que comete, pero siempre buscará un medio para darle la vuelta a los problemas en los que se ve envuelto, de forma juiciosa, pero respetuosa, intentará encontrar una solución y ayudar en lo posible para que dicho embrollo se arregle, pese a que tenga que cargar con algo más en sus hombros.
La lealtad es uno de los valores que más persisten en el, es como un compromiso en el que se verá comprometido en su día a día, arraigado a él hasta que su ciclo en la vida termine, es incapaz de traicionar a su Clan, así mismo, a su líder y a los que se encuentran transitando su entorno, va contra su filosofía ser desleal y sus propios juicios, alguien que no es leal, es despreciable, sea cual sea el fin de dicho cometido. Ser leal lo hace ser franco, sincero e incapaz de mentir, la realidad es dura, y no temerá en alzar la voz si nadie se atreve a decirlo, por lo que si algo le molesta, no tiene escrúpulos ni filtro, dirá algo con veracidad suene cruel o no, la verdad es siempre la mejor opción antes que engañarse en mentiras, por lo que no mide los efectos causantes al ser así.
Pero pese a que sea un gato bastante realista, imparcial, compulsivo, orgulloso y serio, es alguien que mantendrá calma y será autocontrolado ante situaciones apremiantes y líos donde se empiece a rumiar y exponer el miedo. Es demasiado extraño verlo desesperado o sin paciencia.
Descripción Física
Para nada macizo y fornido, porta de un cuerpo aerodinámico, esbelto, casi escuálido y de una contextura delgada, lo que aporta a un andar más elegante y ostentado gracias a su estilizada silueta de patas extremadamente largas.
Su cuerpo es longevo, casi masivo y acondicionado a la edad que transita, pelaje negro uniforme y compacto.
Posee el cuerpo idóneo para correr a grandes velocidad, trepar y reactividad en lo que consta casi de un territorio árido o a su favor, más su falta de musculatura lo hace poco resistente y fuerte para recibir y dar ataques.
Su cola se destaca por ser similar a la de una rata, solo que de color  negro y con algo de pelaje cubriéndola, pero esta es una gran ayuda a la hora de dar grandes giros o mantener coordinación a la hora de trepar.
Los ojos de un brillante, refulgen, son como dos gemas en su negruzca y alargada cara.
Sus orejas sobresalen de lo normal, enormes y causantes de varias burlas y apodos como los de; Murciélago. Colmillos largos, finos, similares a los de una serpiente, y que con un mordisco, podrían despedazar a una criatura de complexión y resistencia débil, su mandíbula es potente tal como lo demuestra el mismo.

Estadísticas:
Fuerza: ✦
Defensa:✦
Velocidad:✦✦✦✦✦
Vida: ✦✦✦✦✦✦✦
Historia No se podían cuantificar los copos de nieve que caían con demasí en ese entonces.
Uno, dos.. ¡Ah! la incandescente nieve los resguardaba.
— ¡Madre, atrapé uno! — Exclamaba el menor, con un copo de nieve derritiéndose bajo sus almohadillas. Un silencio que no se podía trastocar, y un pesaroso suspiró salio de la boca del cachorro blanco, su pequeño cuerpo se perfilaba a la luz de la luna.
— ¿Madre...? — Preguntó, de forma retórica, puesto que igualmente no recibiría respuesta.
Osciló un poco, sus orejas se irguieron para adelante, como si hubiera captado algo, o intentase. Sus temblorosas patitas se adentraron en la boca de la guarida que cobijaba oscuridad y el olor a humo dejaban que la banal personalidad de la cría se transformara en miedo.
Entonces, una criatura se movía de forma agónica al fondo de esta.
Una enorme estalactita tenía atravesado el cuerpo de su madre, el cual segundos después fue arrasado por un fuego que bullía con la furia de los ancestros.

Una cellisca no muy potente se oía en las afueras de la montaña.
La nevada.
Lloraba, lloraba y se retorcía, intentando despertar en vano, hasta que finalmente la calidez de una pata y unos cuantos empujones lo hicieron despabilar.
Una pesadilla. Y de no ser así, su raciocino se habría perdido como su cordura.
— Malos sueños otra vez, ¿Uh?— Concluyó su hermanita, la analogía acertada para describir un sueño lejano y distante.
El alivio producido era cuantioso, ¿Pero cuantas veces había estado sufriendo ese sueño o similar? las suficientes para causar un vestigio en él.
La fuerza del cuerpo de su hermana caía sobre el con acérrimo y ganas de jugar, pero con el circunstancial sueño sus ánimos se habían reducido.
Luego de eso, sentía que su vida era monótona y comenzaba a temer al exterior y los efectos naturales que sucedían en el resto del mundo.
Vivían en una cueva, alejada de la vida hostil de Clanes, una vida silvestre en el bosque y libre de leyes, con compañía de su familia, una madre exiliada y antigua curandera, y un solitario. Con constantes lluvias potentes y predestinadas a acabar congelando a las crías que a menudo querían escapar para explorar exteriores, su padre erigía el mando allí.
Pero Sur se preguntaba, ¿Por qué debían vivir allí?
— Porque naciste aquí, la vida dentro de los Clanes no excluye —Gruñó. Risco siempre respondía de forma cortante, sin un ápice de amabilidad cada vez que tenía el atrevimiento de irrumpir con una pregunta. Quizás las circunstancias que el mismo había sobrellevado a lo largo de su vida habrían marcado a este y por eso odiaba a los clanes.
Estaba por cumplir sus cuatro lunas.
Y jamás había vivido algo más que una experiencia similar a cazar ratones, pero estos transformados en dientes de león, estaba ansioso por conocer el exterior, pero lo único que aprendía era sobre métodos de curación y a formar cataplasmas y diferenciar hierbas, gracias a su madre.
El tiempo habían transcurrido así hasta que obtuvo las 16 luna, adquiriendo conocimientos necesarios como rememorar las hierbas que rodeaban a los gatos.

No sería hasta esa tarde que cambiaría la vida del félido, y ese sueño que de infante lo invadió, se haría verdad.

La tierra llena de hollín bajos sus zarpas, la ceniza se había estado esparciendo desde la mañana y parecía que el mundo ese día girase en torno a ellos, al abrir los ojos, lo primero que vio fue su hogar, con un azabache humo negro adherido en todo el lugar. La paranoia se hizo presente, lanzando miradas perturbadoras hacia el exterior y las inquietantes voces de su familia.
Oía madera quemándose.
De un momento a otro, un fulgor proveniente de otra punta cautivó las miradas felinas, el bosque se iluminaba de forma tétrica y que arrasaba con los árboles.
Desencadenando el miedo de sus progenitores, la desesperación se hizo presente. El humo se expandió en la guarida de forma sinuosa, encapotando esta de negrura.
Los grisáceos ojos de Sur se encadilaban y su columna se engrifó, erizando el poco pelaje que tenía, el fuego se empezaba a extender de forma rápida y arrasando de forma brava el suelo mientras engullía su camino.
Su padre empezó a reconsiderar la idea de escapar. El humo los hizo toser.
Sabían lo que iba a pasar.
El fue el primero en saberlo.
Oyó un fuerte maullido.
El bosque se quemaba, y si se seguía fomentando, ellos serían los próximos.
— ¡Hay que irnos de aquí! — Anunció su madre, tomando a Pluma, su pequeña cría por la boca, el más indefenso y lento de comprensión como para entender lo que estaba apunto de suceder.
No podían estar más asentados allí, o quedarían hundidos en el fuego, tal y como describía su sueño.
Sin pensarlo dos veces, corrieron hacia la entrada de lo que dejaría de ser su hogar, lo que no sabían, es que de cualquier forma, se impartiese razón o no, nadie saldría aventajado de la situación.
Aún así, su única vía de escape estaba justo a unos metros.
Como si los minutos se congelaran como el exterior, el impotente salto de Sur, lleno de impulso, los estímulos del ambiente lo guiaron hacia una segunda oportunidad de vida, sin mirar atrás, lo último que escuchó fue un desgarrador maullido de dolor, una estalactita rompiendo el cuerpo de su madre y Pluma, y la cascada voz de su padre diciendo que sería ahora o nunca. El era valiente, siempre el último en irse y jugar su vida por las demás.
Su último suspiro fue robado antes de hundirse en un frenesí de fuego, hollín y humo que lo hundió más y más sobre sobre las brazas . El promisorio sueño que había visto tan acertado en sus sueños, ni más ni menos, se había cumplido con terribles resultados.
¿Pero que más importaba? todo lo que tuvo se desvanecía ante sus zarpas como una brisa agitando su pelaje y paséandose.
Así que así iba a morir, sin siquiera despedirse de su madre, se cuestionaba, hasta cerrar los ojos.

Lo primero que observó fue su entorno quemado, chamuscado y arrasado por una misma pero desconocida causa natural, sus patas ansiosas por ponerse débilmente de pié, su negruzco pelo y lleno de un hollín que lo hacía toser lo enjaulaban.
Sus almohadillas pisaban la ceniza y un agua negruzca gorgoteaba de una rama seca, repiqueteando en un pequeño charco que se había formado tras lo que parecía ser una lluvia. No oscilaba a levantarse.
¿Cuanto tiempo había pasado y como había llegado allí?.. no se sabía, quizás su instinto que lo instó a huir.
El incendio anunció su fin. La premisa entre el bosque, quizás.
Una fuerte brisa agitó el pelaje de él, y se llevó consigo algunas cenizas, y sus patas se hundían lentamente en el quemado pasto.
Habían vuelto, el vencedor vencido.

Su silueta negruzca se contorneaba con el páramo firme y gélido, seco

— Pero aún no te debes rendir — Se repitió.
Lo mantenía determinado con seguridad en el estático aire. Tenía los ojos cerrados, y oía alguien susurrar.
Era extrañamente turbio

— Despiértate — Oyó —.  Prisionero.

Esa voz antecedió antes de que abriese sus ojos y la viera. Era un gato marrón.
El prepotente gato se hizo protagonista de su vista en ese momento.
No la conocía, no conocía siquiera su paradero, el cual parecía tener una atmósfera más apagada.
El olor apestaba.

Sus patas temblaban y estornudó, derrumbándose en el lecho en el cual había estado asentado de forma inconsciente.
— No te fuerces. Acabas de despertaste, estuviste durmiendo varios días, es sorprendente que sigas vivo — Maulló, con total sinceridad y brusquedad.
Se sentía un forajido en ese lugar. Quería respuestas, ¿Lo había estado espiando, prisionero?

— Soy Pata Lodosa—  Se presentó, entones logró ver su cara perfectamente.
Tenía cicatrices de batalla, unos verdosos ojos cautivos de su frívolo semblante y su amarronado pelaje dejaba entrever lo dejado que estaba—: Irrumpiste en territorio del Clan de la Sombra. Te encontramos tirado en el bosque, en una zona que se incendió. No nos gustan los forasteros por lo que decidimos traerte al Clan.

Tras esas palabras, comenzó a pensar que eso era una broma, ¿Clan de la Sombra? un clan, y por lo que escuchó, nada amable.
Las dudas que carcomían su cabeza desde su existencia, fueron respondidas, ambientándose a lo que acababa de asimilar.

— Nuestra curandera te curó, días después, murió quebrándose la cabeza contra una roca, de no ser por ella, estarías muerto, o nos hubiésemos encargado de que no sobrevivas — Gruñó, empujándolo para que se levantase.
¿Curandera?
Así que ese Clan andaba sin alguien que cuidase a los enfermos. Morirían, sería cuestión de tiempo. La jerarquía de un Clan  era rara, y constaba de un aprendiz de curandero también.
— ¿Donde está su aprendiz de curandero? — Preguntó, con el mismo deje de amabilidad y añadiendo mas brusquedad.
— ¿Porqué un prisionero me tendría que hacer preguntas? — Le espetó, desenvainando las garras, como si le molestase que dudara.
— Bueno, es más que obvio. En pos de tu ignorancia, a falta de un aprendiz y curandero, no durarían, yo--- — Maulló, con parsimonia y seriedad. Una bola de pelos con furia saltó sobre él.
Por el impacto de la imagen, entonces, una guerrera joven decidió interferir.
— ¡Espera! — Terció, empujando al félido enmarañado con su contrincante, a esas alturas, la mayoría del Clan comenzaba a observar el frenesí con curiosidad y motivación de detenerlos—. El... quería decir algo. ¡Escúchalo y deja de hacer oídos sordos!

Nada de eso tenía sentido. El peligro inminente le decía que si volvía a desafiar a alguien ahí, el sería el que más sufriría las consecuencias, no obstante, aún así, esa gata se oponía a que no lo escuchasen, pese a ser un.. supuesto prisionero.
— Que hable entonces — Espetó un gato atigrado negruzco, del doble del tamaño que ambos gatos del Clan. Su suave voz, pero cargada de parsimonia, imponían respeto tal, que Sur siquiera atrevió a mirarlo a los ojos si no fingir clemencia.
— Sin un curandero, será simple. No van a sobrevivir demasiado, generalmente, sin nadie encargado para curar a su Clan, morirán — Exageraba, quería tomar ventaja de la situación. Sabía más que nadie que siempre buscó vivir en un Clan pese a las negaciones de su padre, y eso, era una oportunidad que no desaprovecharía tan fácilmente— Desde que nací trabajé con hierbas, confiad en mí, yo seré su curandero.
Prometió, sin defraudar.
Así fue.


-

20 lunas y un cargo oficial de curandero vigente.
Dejándose llevar por el dicho de que todo florecía, crecía, y moría, Ráfaga del Sur había vivido una senda de dificultades, dentro de dicho Clan, acostumbrarse y abrirse paso ante estos había costado, pero erguirse con furia casi en la cúspide de los altos cargos y hacerse imponer y valer con respeto, había valido más que cualquier rango.

Los ojos de prejuicios se transformaron en admiración, y con el pasar de las lunas, Ráfaga del Sur se había desenvuelto.
Era un nuevo gato.
Y listo para darse a imponer.


Última edición por Ráfaga del sur el Vie Abr 14, 2017 10:48 pm, editado 1 vez
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Re: Ráfaga del sur| ID

Mensaje por Zarpa Espinosa el Vie Sep 16, 2016 12:37 pm

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